Años sesenta y setenta
Llegan los primeros reconocimientos oficiales: en 1961 Romeo es designado “Caballero del Trabajo”. Es el momento de trasladar la producción al nuevo establecimiento de Anzola Emilia, donde aún se encuentra. De este predio, de 180.000 metros cuadrados, 116.000 están destinados a área industrial y 30.000 están techados. Con el transcurso del tiempo, el establecimiento histórico de Borgo Panigale se ha ido transformando en oficinas y sede de relaciones públicas.
Con la llegada de la televisión y de Carosello (un famoso programa publicitario), la marca Fabbri entra en millones de hogares italianos. En el panorama de los anuncios televisivos, constituye una piedra miliar el célebre personaje “Salomone, pirata pacioccone” (Salomón, pirata bonachón), por no hablar de la serie “Un pintor a la semana”, con la participación de grandes pintores ―entonces desconocidos― del nivel de Guttuso, Capogrossi y Gentilini, o de los anuncios con Buscaglione, Pisu, Adolfo Celi, Tino Buazzelli, etc.
La empresa está dirigida por la tercera generación, los hermanos Giorgio y Fabio y el primo Stefano. La marca Fabbri comienza a difundirse en toda Europa.
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